Madres ausentes: están en casa

Enviado por María Violeta Güiraldes del Canto el 15/04/2009 a las 23:31
María Violeta Güiraldes del Canto

La violencia que se vive en los espacios públicos, puede deberse en parte a las madres ausentes: esas que se quedan en casa, mientras sus hijos viven la mayor parte de su tiempo fuera de ésta.

Aunque parezca una contradicción al discurso de generaciones, que ata a la mujer al hogar para que cuide a sus hijos, es importante pensar que sólo los muy pequeños están allí. Los otros quedan desprotegidos en un ambiente guerrero y crecen en la cultura de la competencia que, a menudo, se identifica con lo masculino.

Los niños salen al mundo exterior, mientras sus madres se quedan en casa para protegerlos. Ese es el contrasentido. Posiblemente la comida esté lista a tiempo y el aseo muy bien hecho, si son ellas las que desarrollan estas tareas. Sus hijos mientras tanto, deben adentrarse en un mundo con muy poca presencia de lo femenino, un  ambiente de caza, donde falta la acción y la visión de las mujeres que tienen más desarrollado esta forma de ser.

 Es indispensable la presencia de lo femenino para lograr el equilibrio con el aporte también valioso de lo masculino. Ese equilibrio que también debe estar dentro de casa, compartiendo ambos padres la educación de los hijos y el trabajo doméstico.

¿Hasta cuando las mujeres van a abandonar el espacio público, aquel donde se toman las decisiones más importantes que afectan a sus hijos, para cuidarlos en casa cuando ellos no están?

La acción pacificadora es indispensable, si queremos menos violencia. Y cuando la mujer actúa fuera de casa, es importante también que no se olvide de hacerlo desde lo femenino. Muchas veces para sobrevivir en este mundo externo se transforman también en guerreras y están lejos de entregar ese aporte de tranquilidad, esa visión conciliadora y amorosa que tanta falta hace allí. 

Violencia en las calles.

Enviado por el 16/04/2009 a las 11:00
Ines Cristina Fuenzalida Guillout

Estimada Violeta, Es muy cierto lo que comentas, pienso que las madres estan preocupadas de la vida tan agitada. Por eso se les olvida que deben dar amor, educación y darles valores a sus hijos, sin descuidar las labores de casa.


Yo creo que

Enviado por el 18/04/2009 a las 8:41
pachi vargas

Hay una edad donde es esencial el cuidado permanente de la madre, y es cuando el niño está en un estado de indefensión extremo, es decir desde los cero años hasta que al menos sabe caminar, hablar y decir "me pegó".."me hizo daño".... estoy de acuerdo en que las mujeres deben participar activamente en la vida exterior al hogar, sin embargo agregaría que esta participación no debiera desplazar el cuidado de los niños en sus primeros años, que son los más importantes en la formación de la personalidad, nadie como la madre puede dar amor en esa etapa, y ese amor y afecto que se recibe de la figura materna será importantísimo para el crecimiento del futuro adulto.

Saludos

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Pachi Vargas


Madres ausentes

Enviado por el 18/04/2009 a las 11:53
ana torres g

Pienso que pese a la evolución y modernismo, la educación y apoyo a los hijos sigue recayendo en la mamá, ese ser casi mítico y sobrenatural que está en todas. Siempre alerta y dispuesta, aún si trabaja afuera, cuando llega corriendo al hogar ordenando todo, revisando tareas, tomando nota de reuniones, curando rodillas peladas, y por qué no, curando las primeras heridas de amor, al calor de alguna confidencia apresurada. Corriendo a la cocina para llevar comida rica (que se preparó en la noche) en una linda bandeja, y con la mejor y más relajada cara que se pueda inventar, al compañero, que reposa tendido en la cama después de un día agotador y lleno de conflicto. Tiene que haber un descanso, muy valedero y bien ganado, pero... ¿no sería más justo y normal que este descanso fuera para la pareja y no solamente para el marido? Se habla mucho de injusticias sociales. Pero, habría que empezar por casa.  Somos artífices de vida. Los hijos serán tal cual los creamos: una copia mejorada (eso esperamos) de nosotros. Cada hijo es la obra maestra, y no es tarea que podamos soslayar. Pero es hechura de la pareja. Que el hombre no tome la participación necesaria, es mal ejemplo para el niño que ve mucho más allá de lo que creemos, y el joven que observa desorientado, el desnivel que existe entre padre y madre.
La violencia es detestable, pero sería más fácil luchar contra ella, con una participación más pareja, con un ejemplo armónico. Sin querer, en el hogar, se da la imagen de que el poder gana. Que hay uno que descansa lejos de los problemas cotidianos, mientras el más débil (?) hace toda la labor.
¿Suena feminista?


Super Woman

Enviado por el 21/04/2009 a las 10:04
EVA LETICIA DEL CARMEN  FIGUEROA FREZ

La vida actual, demanda que las mujeres nos convirtamos en eso, una súper mujer, hay que cuidar los hijos que están en la casa y los que están fuera de ella también, apoyar al marido, que puede estar cesante o estresado con su trabajo, de preferencia ojala trabajemos, para poder tener un buen pasar, y no por trabajar vamos a descuidar los deberes de la casa, aprovisionar de todo el hogar, eso implica pasar al supermercado, aunque vengas muerta de la pega, llegar a preparar la cena y la comida para el día siguiente, lavar, planchar, revisar tareas, asistir a reuniones de colegio, llevar los niños a control, al dentista, pagar las cuentas, y hacer el amor ¡como nadie!, ¡señoras, por favor! si somos seres humanos como cualquiera, nos cansamos también, porque no proponemos mejor que cada uno se cuide como dice el comercial "tú te cuidas y yo me cuido", totalmente de acuerdo en que los primeros años la madre es indispensable para los hijos, ¿y que hay de esas madres que nos ha tocado criar hijos solas?, tuvimos que hacerlo no más pues, y ahora tenemos que pagar las consecuencias, hijos que se sintieron abandonados porque fueron criados con empleadas (ya hubiese querido yo criarme con empleada), porque su madre no pudo estar en fechas importantes porque su trabajo no se lo permitió, la sociedad es completamente injusta con las mujeres, y las mujeres con las mujeres aún más, empezando por la crianza machista que le damos a nuestros hijos varones, haciéndoles creer que ellos son amos y señores en su hogar y que por lo tanto deben ser servidos por su esposa, porque una pareja llega de su trabajo y la mitad de los maridos "descansan", mientras su mujer se cambia de ropa para asumir su rol de "ama de casa", así no más es la cosa, ¿somos o no somos unas súper woman?, ¡por supuesto que si!

 


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