Me recibe con la mirada hosca, pienso que me odia por interrumpir su descanso casi eterno. Con el teléfono aún en su mano, dice con un tono de reproche, que no ve que estoy ocupada, sonrío y me retiro, espero pacientemente que cuelgue el teléfono y me acerco... pero me muestra el letrero donde dice claramente: atención de público solo hasta las 14° horas. Cierra la ventanilla sin formular ni una palabra. Sonrío nuevamente y camino hacia la calle. Espero el transantiago que me deja a 12 cuadras de mi casa; pasa de largo, resignada espero por media hora sin perder la sonrisa.
Por fin logro subir pero quedo de pie, después de media hora llego a mi destino, camino las 12 cuadras ya estoy frente a mi casa todavía sonrío abro la cartera y me doy cuenta que me robaron el dinero y los documentos. Ahora si que no sonrío, las lagrimas corren por mi rostro sin poderlo remediar.
















Que bueno que hayas tocado este punto
Sí, estamos muy desprotegidos los mayores activos y debemos tomar muchas precauciones, entre otras manejar el menor dinero posible, si andamos en buses o metro, llevar tarjetas en diverso sitio del dinero y el carnet, ojala interiormente ya si llegan ahí, no hay más nada que hacer, porque además te van a abusar.
Pero tampoco podemos invalidarnos por eso, sólo tomar más precauciones, por acá, las mujeres hemos sufrido asaltos, yo misma, al llegar a la puerta de mi casa, el tipo salió de las sombras y eso te deja un año aterrorizada, hasta que te das cuenta, que por lo menos fue amable y te trató bien y como te digo, no te puedes conmocionar, ni asustarte, son cosas que pasan y hasta la gente que anda en auto, está expuesta, imagínate, uno en metros y Transantiago.
Al principio vas a estar desmoralizada, pero se supera, muchos cariños y me agrada mucho tu labor, años atrás enseñé a adultos, como voluntaria y es muy gratificante cuando aprenden a leer. Gracias por recordármelo, es una alegría demás que ellos están más motivados y aprenden más rápido, que un niño. Muchas veces.
Sigue sonriendo!