Delincuencia

Enviado por luis azzarelli douglas el 17/01/2009 a las 19:38
luis azzarelli douglas

Ante los reiterados asaltos sufridos, principalmente en casas del sector alto de Santiago, no puedo dejar de expresar mi repudio hacia las actuales leyes de protección que amparan a los delincuentes.
Ellos se las conocen de memoria, contratan a "buenos abogados", se niegan a declarar  y si es que caen a prisión, saben que será por un tiempo limitado pero, bajo el prisma del delincuente, bien vale el intento.
Lo grave, e insólito del asunto, es que, aún cuando la invasión de morada sea con uso de armas, amedrentamiento, con violencia psicológica y física a adultos e incluso menores, las penas de cárcel no sean las máximas. Y ¿por qué digo las máximas?:
1.-Porque a las personas componentes del grupo familiar, les destruyen sus vidas. El miedo no las deja dormir ni volver a confiar en nadie, menos en la justicia y es así como hay casos en los cuales los mismos hogares han sido asaltados varias veces

2.-Porque las leyes debieran considerar el hecho de invasión de morada, como una posibilidad cierta de que el mismo pueda derivar en homicidio y si se aplicara ese criterio, con el máximo de pena, los delincuentes lo pensarían dos veces antes de entrar y asaltar una casa.
Lo mismo sucede con las violaciones, se debe dar el máximo de penalización a un violador, pensando en que este acto también puede derivar en homicidio.
No es mi intención plantear que es necesario llenar las cárceles con delincuentes. Muy por el contrario creo que al aumentar las penas para estos delitos gravísimos contra la sociedad, se estaría dando una clara advertencia de que "el crimen no paga" al menos en esos casos.
Ojala que algún político lea ésta y haya alguna esperanza de cambio al respecto.
Si todos expresáramos lo que sentimos que está mal en nuestra sociedad, en nuestro país, existiría esa posibilidad.
Debo aclarar que todo lo dicho no es porque haya tenido alguna mala experiencia al respecto. Jamás mi residencia ha sido asaltada, pero me imagino el terror en esas familias que sí lo han sido y solidarizo con ellas.

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