Ayer revisando mi correo encontré un mensaje de mi contacto, Guillermo Gajardo Sepúlveda, instándome a escribir, le respondí que no lo hacía por falta de inspiración, lo cual es cierto, pero luego pensé, por qué no doy testimonio sobre lo que ocurrió ayer. Asistí a la Licenciatura de mis alumnos y alumnas de nivelación de Estudios, por supuesto, todos ya adultos. Durante la ceremonia hizo uso de la palabra una de las alumnas de 4to medio. Allí me sentí tocada y muy importante, porque de alguna manera contribuí, a que esa persona cambiara su vida, siempre dando a todo el mundo, siempre postergada ya sea por sus hijos, esposo, padres hasta que se dio una oportunidad. No llevaba nada escrito con voz segura, agradeció por haber tenido la oportunidad de estudiar después de 30 años y realizar un sueño acariciado toda su vida. Agradeció especialmente a su familia por el apoyo recibido, también a los profesores y compañeros. Esta no es una gran noticia, pero para mi lo es; una vez cada año, siento que soy muy importante para un grupo de personas que son mis alumnos.
















Tu experiencia es Herencia
Estimada Rebeca: breve, concreto y directo tu mensaje, pero de un valor incalculable es la enseñanza que has sembrado, es tu mayor herencia y digo sembrado porque ésta dará frutos y así sucesivamente, la herencia se multiplicará. Mis felicitaciones por tu labor ojalá muchos pudiéramos dejar una herencia de tal calidad Un abrazo.