Nace hoy en mi pesebre. Necesito tu paz, tu amor. Esa mágica sensación que invade mi espíritu cada vez que me visitas y se lleva mis nubes.
Reencuéntrame, Tú que eres más bondadoso y perfecto. Toma la iniciativa y acércame a Tí. En mi miseria humana, a veces es difícil buscarte y añoro volver a estar contigo.
Señor, Padre comprensivo, Amigo incomparable. Señálame el camino para acallar mi angustia y mis lágrimas, en días que deberían ser de risas. Quiero transformarlas en corrientes de esa alegría que contagia, aligera los pasos y ayuda a otros. Quiero servirte y dar a los demás ese cariño, dedicación y amor que los hace tan felices. Y no sé por qué sigo triste.
Permíteme salir de mis pequeñas penas que desbordan como ríos amargos mis noches de insomnio y, a veces, surgen rabiosas en el día.
Te necesito hoy en mi pesebre para cumplir la misión de amor que me has encomendado. No tengo más fuerzas para luchar contra mis lágrimas irracionales, cuando en mis ojos debería brotar a borbotones Tu alegría.
¡Ayúdame! Nace nuevamente en mí esta Nochebuena.
















Que maravilla
Muchas gracias por compartirlo