En todos los tiempos las acciones de los hombres son iguales

Enviado por adrian retamal orias el 20/11/2011 a las 23:10
adrian retamal orias

De mis años de lectura he extraído varios trozos para la historia, que fueron  escritos en antiguos tiempos y estan  están vigentes: me tome el atrevimiento de agregar un pequeño comentario contemporáneo :


 • —hijo mío—decíale una vez Temístocles, el famoso guerrero y estadista ateniense a su primogénito—: eres el ser más poderoso de Gre­cia.

 — ¿Yo ? ¿cómo así ?—inquirió el muchacho.

—Porque los atenienses dominan a toda la Grecia, yo gobierno a los atenienses, tu madre me gobierna a mí, y tú gobiernas a tu madre.

Ciertamente ,  en nuestro tiempo los hijos mandan

 
 • Plutarco nos habla de   un romano a quien sus amigos censuraban por haberse divorciado de su mujer.

— ¿No era bella ?—le decían— ¿No era virtuosa ? El interpelado, por toda respuesta, adelantó un pie y preguntó a sus amigos si no era primorosa y elegante su sandalia.

—Y, sin embargo—añadió—, ninguno de ustedes sabe dónde me aprieta.

 verdad

 
 • antígono cíclope, el más notable de los generales de Alejandro Magno, fue a visitar a su hijo enfermo. A la puerta tropezó con una joven hermosísima que salía. Al entrar quedó sorprendido por el excelente y risueño aspecto de su hijo.

—Se me ha retirado la fiebre—dijo éste gozoso.

—Sí, ya lo sé—repuso el padre—; la he visto salir a punto que yo entraba.

El amor cura cualquier mal

 
     • preguntado por un discípulo qué era mejor: si casarse o no casarse, contestó Sócrates:

—Cualquiera de las dos cosas que hagas, te pesará.

Sócrates fue un sabio

 
 • Como Harmodio, vástago de muy antiguas y linajudas familias, le echase en cara a Ifícrates, brillante general hijo de un zapatero, su humilde cuna, contestóle aquél:

—Yo soy el origen de mi nobleza; tú, el fin de la tuya.

El falso orgullo  mata lo noble del ser humano

 • teopompo, rey de Esparta, fue uno de los primeros soberanos que previeron los peligros de la monarquía absoluta. Para evitarlos, creó lo que hoy llamaríamos un Parlamento, y delegó en él parte de sus facultades de gobierno, con júbilo y gratitud del pueblo. Pero su esposa le afeó esa conducta, diciéndole:

—Estás mermando tu soberanía. Les dejarás a tus hijos un poder menor del que recibiste de tus padres.

—No—replicó el Rey—; se lo dejaré mayor, porque les durará más.

Es la democracia

adrimaco

Comentarios de este artículo en RSS