La muchacha que mendigaba maternidad

Enviado por Mariano Cabrero Bárcena el 12/10/2011 a las 10:03
Mariano Cabrero Bárcena

Nos hace falta comunicarnosOpinión/Necesito dar cariño a alguien, necesito ser madre, necesito un hombre para fabricar un bebé -el de mis sueños-, pero ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquina

Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde cuando me encontraba tomando un cafetín, y ojeando revistas “matacorazones”. Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran afecto-, que me dijo:

-¿Dispones de cinco minutos?.

-“Y de cinco mil”, le contesté.

Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó:

-¡Deseo ser madre, lo necesito...!

En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí -tratándole de ayudar-:

-¿Estás embarazada, quizá?.

Al pronto, respondió:

-¡Ni mucho menos!...

Me comentó que salía con chicos, tipos-casados y solteros-, y que “más valía no hablar de sus...”. También me explicó que su vida pasional -ley del deseo sexual- así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer siglo XXI: tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado... formando parte del organigrama social por méritos propios. Mi buena amiga -salvando edades- es atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo.

En cualquier caso, mi contertulia es una criatura valiente -hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujer, sabe que “el amor es una flor demasiado preciosa para cortarla” (proverbio chino), prosiguió con sus confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con soledad.

Y me dijo más:

“Necesito dar cariño a alguien, necesito ser madre, necesito un hombre para fabricar un bebé -el de mis sueños-, pero ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquina”.

Es evidente, hoy por hoy, que existen niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.

Ante sus temores -que son los nuestros- aconsejé:

-“Busca un hombre -¡qué los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu alma”.

Explícale tu proyecto amoroso -le dije-, pues hallarás ese hombre. Él te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y agradecimiento... que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre. Ésta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de las postrimerías de nuestro siglo XX: un solo niño, una sola madre también.

Y es que nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos... Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida “Mendigando maternidad”. Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros, en lo malo y en lo bueno, pero hermanos nuestros. No me cabe la menor duda de que ser madre es uno de los grandes tesoros de esta vida.

Escucho las palabras del poeta, que dice: “La mujer capricho/ por eso vive de él; / y el hombre que de ella vive, / capricho de ella es”. Erikson mantuvo que “las mujeres están destinadas a tener hijos”. Se equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo, quizás, mi corazón lloraría lágrimas de invierno, y mi laringe articularía palabra alguna.

Todos sabéis que la imaginación e inventiva corren juntas cuando la pluma resbala sobre el papel: Ellas, sin duda, están dentro de lo que dicta la cinta magnetofónica instalada en mi cerebro. Agradezco vuestra lectura de este artículo de opinión, y considerar que, en este pañuelo de lágrimas que es la vida, todos somos mendigos de nuestras propias libertades.

amigo blogero

Enviado por el 13/10/2011 a las 22:27
isa bustamante azocar

Impactante y actual el tema planteado. Creo que para las mujeres, por lo menos en lo que a mi respecta, una de las  mayores realizaciones la obtenemos al  tener, cuidar y amar a un hijo. Pienso que la inquietud planteada es bastante extendida, ahora que las mujeres decidimos muchos asuntos importantes de nuestra vida por nosotras mismas. Yo le diría a ella que si  esta segura de poder sacrificarse, entregarse y disfrutar a concho de la maternidad tenga un hijo a como de lugar. Pero, existen otras opciones y  una es la adopción... hay tantos niños abandonados, que necesitan ser amados, cuidados, formado para la vida. Un hijo adoptado se ama igual o mas que uno  parido,  no se porque, y lo digo con fundamento porque yo tengo 4 hijos, uno de ellos me lo envió el Señor y no hay ninguna diferencia para amarlo... es  maravilloso. Me gustaría leer otras opiniones sobre este tema, aunque se que la duda es otra.


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