
Otra vez la prensa... otra vez El Mercurio... leyendo su sección de "Internet" encontré una nota ("Calidad de vida: Tecnología mejora la tercera edad") que complementa mis dichos del post anterior... . En ella se da cuenta de una exposición que se hizo en Washington este mes en la que se mostraron 400 dispositivos que harán de los adultos mayores personas cada vez más autovalentes. La idea del evento era hacer frente a los cuatro focos cruciales que cruzan la vida de este segmento de la población: prevención de enfermedades, detección temprana, apoyo a los servicios de ciudado y mantención de autonomía.
Entre las novedades presentadas se encontraban una habitación con sensores que miden el paso de la persona y disparan una alarma si se cae o una cama que monitorea el pulso y la respiración. En esta línea Intel mostró un teléfono para los afectados de Alzheimer que tenía una pantalla como la de un PC, que ayuda a recordar quien está llamando. Por su parte, la empresa Accenture ofrecía un botiquín que se programaba para avisar que llegó la hora de tomar una de las medicinas. Además a través de una cámara reconocía el rostro de la persona que intentaba abrirlo y una voz le recordaba cuál remedio le tocaba y a qué hora. Incluso tenía un sensor de presión arterial, conectado a una pesa, que tras obtener los datos, podía enviarlos por correo electrónico al médico tratante...
Luego de esta lectura cabe preguntarse... ¿cuántos problemas solucionarían estos inventos?. Porque además de lo obvio, ellos dan la posibilidad a todo el entorno del adulto mayor a concentrar sus esfuerzos en la promoción más que en la asistencia. Con eso avanzamos por un nuevo camino... una nueva política para este sector...
Entre las novedades presentadas se encontraban una habitación con sensores que miden el paso de la persona y disparan una alarma si se cae o una cama que monitorea el pulso y la respiración. En esta línea Intel mostró un teléfono para los afectados de Alzheimer que tenía una pantalla como la de un PC, que ayuda a recordar quien está llamando. Por su parte, la empresa Accenture ofrecía un botiquín que se programaba para avisar que llegó la hora de tomar una de las medicinas. Además a través de una cámara reconocía el rostro de la persona que intentaba abrirlo y una voz le recordaba cuál remedio le tocaba y a qué hora. Incluso tenía un sensor de presión arterial, conectado a una pesa, que tras obtener los datos, podía enviarlos por correo electrónico al médico tratante...
Luego de esta lectura cabe preguntarse... ¿cuántos problemas solucionarían estos inventos?. Porque además de lo obvio, ellos dan la posibilidad a todo el entorno del adulto mayor a concentrar sus esfuerzos en la promoción más que en la asistencia. Con eso avanzamos por un nuevo camino... una nueva política para este sector...
















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hace 2 días
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