Una larga jornada ha transcurrido
y durmiendo mi tiempo he disipado.
La Fortuna no vino, quiso el Hado
que mi pena persista y así ha sido.
Una ayuda tan sólo a Dios le pido,
una pizca de estrella, y con agrado
viviría más cómodo y holgado
este sueño que al cabo es aburrido.
Bien me dijo aquel sabio futurista
que a los juegos de azar nunca apostara
y se ve que tenía mucha vista,
pues la suerte conmigo es siempre avara.
Santa Rita, perdóname que insista.
Te lo ruego por ver si esto se aclara.















Muchas gracias
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Francisco
Francisco Escobar Bravo