Recién hemos sido conmovidos con el impacto de la noticia de un avión de la FACH que se habría estrellado en el archipiélago de Juan Fernández, con la posible pérdida de 21 vidas de personas muy valiosas que habían conquistado el aprecio y agradecimiento de muchos, con su ayuda valiosa y anónima, ya que desde la tripulación en adelante, todos tenían sus afectos familiares, de sus entornos y del público en el caso de varios de ellos.
Atentos a las noticias sobre la ubicación y suerte de estas personas, viene una pequeña tregua que nos llena de reflexiones y recuerdos de nuestras propias vivencias plenas de empatía para quienes como nosotros, pierden a un ser muy querido, en que la angustia e impotencia nos comprimen el pecho, acelerando nuestra respiración.
Alertas a cualesquier novedades que alimenten nuestras esperanzas de que suceda algo positivo que mejore la realidad impuesta. Una de ellas, en este caso, el mensaje de la vidente Susana Lagos, mentalista que acertó en la ubicación de los 33 mineros sepultados y la de Sergio Matute Johns; quien aseguraría que habría sobrevivientes, nos aferramos a esa posibilidad.
En medio de todo, surgen las especulaciones, a veces pidiendo la cabeza de algún culpable o levantando mitos de la supervivencia anónima de algún desaparecido que por quedar defectuoso, viviría en el anonimato, como lo que sucedió con Carlos Gardel, también fallecido en accidente aéreo.
Al ver el lindo ejemplo de nuestros recientes héroes, nos preguntamos que hemos hecho y aportado en nuestras vidas, generalmente aprisionadas en un circulo de limitaciones económicas y mafias ideológicas que truncan nuestro desarrollo y progreso y, vemos con satisfacción que en nuestro pequeño entorno, hemos entregado y compartido con cariño, ya sea nuestro arte o una palabra de aliento, o saludo para un onomástico o cumpleaños, o un pequeño escrito y nuestras creaciones; préstamos de pequeñas cantidades de dinero, cosas o donaciones y, la entrega generosa de todo lo que nos gusta hacer, que lo hacemos con amor y por tanto, conmovemos a quienes reciben nuestro arte o el resultado de nuestro trabajo.
Todos entregamos lo que se nos permite de acuerdo a nuestras posibilidades y eso a veces es reconocido, aunque no es lo que buscamos, si no, la satisfacción personal de hacerlo con entrega y de paso, servir.
He recordado a mis seres queridos que he perdido en vida o por la muerte, especialmente a mi amada esposa, con todo lo que ellos me entregaron a mi y a otros y, en mi angustia siento una profunda empatía por el pesar de todos los familiares y seres queridos de las víctimas recientes, desde los mas famosos y queridos por multitudes, hasta los que con mucha entrega hacían su trabajo y amaban a su familia, hijos y amigos y les pido que tengan mucha fe y se levanten porque siempre quedan personas que los quieren y necesitan. Aquí estamos de paso: se los digo porque, yo se lo que se siente ya que aun lo vivo.
Que Dios les de conformidad y alivie vuestro sufrimiento.
Con respeto y mucho aprecio
















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