Esos dias maravillosos de radio

Enviado por ana torres el 08/08/2011 a las 14:31
ana torres

Recordando ese tiempo en que la imaginación jugaba un papel tan importante, el tiempo en que no podíamos siquiera soñar en los adelantos tecnológicos que  llegaríamos a vivir llevándose con ellos la ilusión y un poco el candor de otra época.

Cómo olvidar… a mi hermana mayor escuchando ensimismada su radioteatro, y esas voces: Emilio Gaete, Justo Ugarte, Mireya Latorre, Nieves López Marin, y tantos más que pusieron emoción en la vida de tantas chiquillas de la época,  ese tiempo en que se pololeaba a distancia, y a veces a escondidas (cuando se salía a comprar algo), un día a día muy plácido en que las radionovelas ponían el romanticismo.
La radio fue la soberana de ese tiempo, no hay duda. Y los actores y cantantes de la época fueron adorados con toda justicia. No eran pocas las cabezas juveniles que se pegaban literalmente al aparato de radio, para no perderse detalles de las intrigas de amor de las novelas, o para captar los trinos y la cadencia de los temas del cantante de moda!!

¿Y los discos de acetato?  El tesoro más preciado y valorado. Las tardes de compras en "La casa amarilla" una verdadera fiesta, en las que se escuchaban a buen volumen los temas tan variados como pueden ser los gustos de cada uno.

Se agolpan en mi memoria sucesos inolvidables.

Época en que yo, la chiquilla larguirucha  y metiche, entretenía mi tiempo libre en perseguir a mi hermana mayor, para saber TODO de ella. Ella tan bella y tan distinta a mí, con la distancia insalvable que dan los diez  años de diferencia que teníamos.
Ella y su amiga del alma tratando de esconder su intimidad, que a mis ojos de niña era tan digna de perseguir... y así yo metida al medio me enteraba de los pormenores de "su relación de amor", consistente en miraditas. Mi hermana le hacía a su mejor amiga confidencias dichas a media voz, y con nombres supuestos para que yo,"la inevitable", no entendiera  nada (!!)  Igual supe que él era "el gato"  y miles de veces oí mucho sobre ese gato, que finalmente nunca estuvo presente.
“El gato" jamás entró a mi casa y ella nunca estuvo cerca suyo. Al final fue lo que yo llamaría ahora, una historia de amor, sin amor.

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Inolvidable

Enviado por el 08/08/2011 a las 16:56
 Eliana Rojas Ramirez

Concuerdo contigo, querida Anita, como tú yo también soy de la época de los radio teatro, mi mamá era entusiasta oyente de la radio, crecí disfrutando e imaginando aquellas historias de amor, de guerra, que mi mamá oía todo el día, y también era la que espiaba a mis hermanas mayores porque si preguntaba algo, oía la frase clásica eres muy chica, ¡no te metas!.


Bonitos recuerdos

Enviado por el 08/08/2011 a las 21:39
Fernando Contreras Barrientos

En esos años “la radio” era la máxima entretención, la información al instante, los avisos con “jingles” (cantaditos) y los comentarios de destacados profesionales como: Luis Hernández Parker, el español José María Navasal, entre otros. Locutores deportivos: Darío Verdugo, Sergio Silva, Hernán Solís, Gustavo Aguirre, Esteban Lob, Julio Martínez, etc.
La televisión no se extendía aún en nuestro país. Y las señoras después de almuerzo tenían sus espacios favoritos: “Lo que cuenta el viento” o “Las Historias del Espejo” y para reír un poco: “Hogar Dulce Hogar”, “Residencial La Pichanga”, “La Bandita de Firulete” y “Radiotanda” con don Casiano y la Desideria, personaje de la actriz Anita González.
Recuerdo también a mi madre en Valparaíso, escuchando los radioteatros de Luchita Botto y un drama que nunca olvidaré, por los gritos y los llantos exagerados de un actor argentino: Doroteo Martí que junto a su compañía hacían temblar la casa al interpretar “Mi Santa Madre”. Después esta “cebollenta” serie era presentada en los principales teatros del país.
Yo estudiaba en el Liceo Eduardo de la Barra y junto a mis compañeros de curso, por las tardes visitábamos la radio Cooperativa de Valparaíso, ubicada frente a la Plaza de la Victoria, para participar de los concursos del “Hada Madrina”.
Bonitos e imborrables recuerdos, estimadas amigas.


Emociones radiales

Enviado por el 29/08/2011 a las 21:35
beatrice conio

Don Fernando, sus recuerdos me han emocionado trayéndome recuerdos de Valparaíso, donde yo viví los más lindos años de mi juventud, y de Los Andes, donde mi mama tenía un negocio al lado del único cine de esa ciudad, donde llegaban estas compañías a representar sus obras.
Para mi Doroteo Marti está ligado a “Genoveva de Brabante”, que se perdía en un bosque  con su hijo recién nacido, y los gritos que daban los actores eran impresionantes. Que tiempos aquellos y que lindos eran esos tiempos!!
La tele es buenísima, pero los radioteatros tenían su encanto propio. A mi también siempre me encantaron los radioteatros cómicos, Hogar Dulce Hogar era uno de mis preferidos.
Ojalà volviera algo así, yo sigo siendo fiel auditora de la radio.
Un abrazo.


Que bonito y nostálgico artículo.

Enviado por el 09/08/2011 a las 11:51
folclore y cultura chilena.

Ana, igual que tú mis recuerdos fueron a mi prima, donde yo era el "acompañante", cuando salía a comprar y se veía con el amigo que le gustaba, en esos tiempos solo se miraban y demorabamos meses en "concretar" el pololeo...también como niño, era "sobornado" con dulces, que por supuesto salían de la misma compra del pan. Ya en la casa, escuchamos a todos los nombrados por Fernando (excluyendo los de Valparaíso), donde mi prima incluía a "Discomanía", en ese tiempo con Raúl Matas, programa que salió al aire un 1º de Abril de 1946 (ahí tenía 2 años de vida), datos de un libro escrito por Raúl Matas, aquí está para ustedes la característica con la cual empezaba este programa, en Radio Minería. El título de la canción es "Hora staccato".

http://www.goear.com/listen/8d746d9/hora-staccato-discomania


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