¿Cuál debemos considerar el objetivo de las plantaciones en las calles de la ciudad?
Esencialmente producir sombra y ornato de las vías, siempre que la belleza de las especies plantadas se conserve en forma conveniente.Hay que tener en cuenta que las condiciones de vida de estas plantaciones son especialmente adversas por falta de una adecuada nutrición, reducido desarrollo radicular, falta de luminosidad, falta de riego y cuidados sanitarios, podas inadecuadas, además de la convivencia con masas humanas que contribuyen más a dañar las plantas que a conservarlas en buen estado. Por tanto, la elección de las especies a plantar depende en mucho de su rusticidad o resistencia a los daños, más que su adaptabilidad al clima y al medio de vida.
Estas plantaciones requieren o exigen determinados cuidados como el riego, poda, abonos, control de enfermedades, además de otros, cuidados que deben ser permanentes en el tiempo.
Muchas plantaciones urbanas no fallan por las condiciones adversas de la propia ciudad, sino porque no hay una planificación eficiente, no se eligen plantas de calidad y porque posteriormente no se cuidan de modo conveniente, materias de las cuales depende en mucho el porvenir y éxito de las plantaciones. Se debe desechar definitivamente la desastrosa costumbre de plantar simples varillas raquíticas, sin altura conveniente, sin copa formada, sin masa radicular. Cuantos millones derrochan anualmente los municipios en plantaciones mal planificadas y ejecutadas.
Se debe contar con viveros municipales y con personal especializado para preparar los árboles en buenas condiciones y realizar a través de los primeros años de su vida, una poda de formación que nos de ejemplares idénticos, perfectamente rectos y con brazos principales equilibrados. Esta formación no puede conseguirse en las calles y avenidas, pues entonces los cuidados son temporales o esporádicos y por lo general rara vez se dispone de los medios suficientes para realizarlos.
Por lo tanto, como principio de actuación de los Depatamentos de Jardines Municipales, es esencial: a) La existencia de viveros suficientes, no solo para formar árboles para plantaciones nuevas, sino para conservar cantidades adecuadas para su utilización en las reposiciones por fallas, y b) La existencia de profesionales con experiencia, de buenos jardineros y, sobre todo, podadores expertos que en las sucesivas "podas de conservación" del arbolado de las calles (que actualmente no se ejecutan) sepan equilibrarlos debidamente y tratarlos con el cuidado y esmero que la consideración de su belleza exige.
La presencia habitual de árboles mutilados, retorcidos, deformados y miserables en las calles de pueblos y ciudades, es motivo de lástima y de constante desagrado. Por tanto, si los dos objetivos concretos de las alineaciones urbanas que son: dar sombra y valor decorativo u ornamental no se pueden cumplir, mejor es no condenar más a estos seres vivos a una existencia lastimosa.
Faltan ordenanzas municipales que de acuerdo al ancho de las vías y aceras, a la altura de las edificaciones, a la exposición solar, a los cables aéreos, instalaciones subterráneas y otros antecedentes, fijen la posibilidad o no de realizar plantaciones, las especies a plantar y distancias, como normas mínimas.
No es necesario exaltar la importancia y necesidad de las plantaciones urbanas, porque esto es de todos conocidos, pero lo que si es preciso defender es el respeto a los vegetales que constituyen las alineaciones urbanas y, por lo tanto, no se puede aceptar que por un falso sentimentalismo por la naturaleza y la vegetación, se planten especies en condiciones que de antemano son inadecuadas, pues el fraude que en definitiva se produce a los ciudadanos es realmente lamentable.
















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