"Todo es adrede. Todo hace trizas el alma". Éste es uno de los pensamientos del último libro en prosa de Mario Benedetti, recientemente editado en España. El libro incluye pequeños relatos, reflexiones y pensamientos sobre muchos de los temas recurrentes en la obra de Benedetti, como las injusticias, el exilio, el amor, el compromiso, el paso del tiempo, las guerras... Éste es uno de los textos que aparecen en las primeras páginas del libro, donde Benedetti reflexiona sobre las utopías y los imposibles:
UTOPIAS
Lo imposible es una burla de los dioses. Fue por eso que éstos desaparecieron. No fueron capaces de nadar en ese río, nadar en la nada. Todos venimos al mundo con la obsesión de un imposible. Y cuando tomamos conciencia de que el imposible es eso: un imposible, ya es tarde para refugiarnos en la sensatez.
Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido. Algunos lo llaman utopía, pero la utopía es más seductora. No tiene puertas cerradas como lo imposible. No nos desprecia como lo prohibido. La utopía tiene la gracia de los mitos, la maravilla de las quimeras.
Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión, podemos navegar en la barcaza de la utopía, pero no en el acorazado de lo imposible. Lo prohibido es un desafío que casi siempre nos derrota. La única posibilidad de vencerlo es llevarle la contra a los pontífices, que siempre han sido los jefes de lo prohibido.
También lo son los dictadores, pero los pontífices al menos no torturan. A veces lo imposible lo llevamos en el ánimo, y éste no es capaz de dar el salto sobre lo prohibido. Y si como excepción alguien se anima a dar el salto, se encontrará con que lo prohibido es un abismo. Y entonces chau. (Mario Benedetti)















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