

El brillo del sol naciente de aquella mañana competía sin disimulo con el aire frío que se filtraba arrogante con cada inspiración. Las cuncunas transantiaguinas bajaban veloces y vacías por Camino El Alba y debieron pasar varias hasta que un conductor más consciente de su deber se detuvo ante este solitario y entumecido pasajero. A las 8:30 estaba ya registrando mi participación en el BlogPower que iba a desarrollarse en el confortable y amplio salón de actos de Telefónica. Fui de los primeros en llegar, pero un enjambre de sofisticados equipos estaban ya probándose, alámbricas e inalámbricas conexiones daban un visión bastante futurista para un adulto mayor sobreviviendo en el tercer milenio. Un “que hago yo aquí” pareció interrogarle a mis entrañas un tanto ajenas a todo este contexto. No fue necesaria ninguna respuesta, sonrientes y acogedoras caras cruzaban ya su mirada conmigo, Patricia Reyes y Romina Millán acompañadas de amigos y amigas de
Nosotros en lo nuestro y un mundo de contrastes se sucedían en tiempos paralelos. Un organización eficiente, cordialmente formal, respetuosa al máximo de los tiempos y reglas previamente establecidas, hacía de marco a un público mayoritariamente joven, más que informalmente vestidos en algunos casos y que durante cinco horas y ni aún al interior del auditórium, no despegaron de sus cabeza enfundadas gorras. Muchos tampoco se separaron ni por un instante de sus laptos hábilmente conectados a Internet a través de los WiFi que rodeaban el entorno de las butacas. Aún más insólito me resultó observar a algunos de estos cyberboys que durante toda la conferencia permanecieron con sus pantallas encendidas, pero que en lugar de seguir el evento “on line”, ellos navegan por infinitas webs que nada tenían que ver con las ponencias, charlas y debates que se sucedían en el escenario con matemática frecuencia. Nunca logré entender por qué estaban allí.
Un número adultos, pero no mayores, sí seguían atentamente los foros, participaban activa e inteligentemente, hacían intervenciones y preguntas de gran interés que se destacan por su agudeza haciendo un valioso contrapunto con los expositores, cuyo nivel de excelencia no dejaba espacio a dudas.
Los adultos mayores en la sala éramos realmente muy pocos, una rareza. Yo me sentía casi como un representante de una especie en peligro de extinción, lo que está estadísticamente desmentido por una realidad opuesta y que muestra como la tercera edad será en pocos años el grupo etario mayoritario de la población.
Todo esto ha decantando en mi software cerebral algunos puntos que quiero estampar en estas memorias:
1) La extraordinaria oportunidad que nos está dando
2) De no haber estado invitada nuestra Directora, Sra. Soledad Ferreiro como panelista del Foro Política y Gobierno, ninguno de los otros participantes, en todas las horas del evento, hizo mención alguna de la inclusión, participación o existencia de adultos mayores en la blogósfera.
3) Desde las primeras ponencias se evidenció un antagonismo entre el mundo ciudadano y el de la política. Este último, con representantes en el foro final, tuvieron y se hicieron de espacios para intentar revertir la idea de divorcio entre la ciudadanía y sus políticos y creo que sus palabras más bien acentuaron el ADN de quienes no desaprovecharon segundos para lanzar críticas partidarias a sus opuestos, situación de la estamos acostumbrados y sobre todo cansados. Mientras ellos hablaban de política con minúscula, la intervención de
Pasaditas las dos de la tarde, otro aire, ahora tibio y de
Por mi parte también me sentí aún más “on line” con la dirección de
















En la misma sintonía
Willi, estoy muy de acuerdo con tu comentario. De hecho con Romina conversamos ese mismo día la falta de panelistas (protagónicos y no olvidados, subidos al ruedo a última hora) adultos mayores y mujeres.
De hecho la realidad de la blogosfera dista mucho de ser joven y masculina.
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Sofía Calvo