Para variar, la psicología ha “descubierto” algo que era de Perogrullo: que los hermanos nacen diferentes unos de otros y que el temperamento - con su especial configuración emocional – es la raíz biológica de la personalidad. Además, nuevamente la psicología ha tenido que desdecirse de uno de sus mitos: que la educación de los padres es decisiva en la personalidad y “normalidad” de sus hijos. Esta creencia se ha difundido tanto por los medios de comunicación que pareciera que hubiese sido demostrada científicamente. No obstante, las correlaciones encontradas no han sido coincidentes sino más bien débiles, ambiguas y parciales. Los psicólogos deberíamos andar con más humildad por la vida y teniendo mucho cuidado con lo que transmitimos, ya que fuera de ésta, hay muchas otras falacias que se están derrumbando por falta de fundamentos. (+)















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