Para todos los amantes del running, el domingo recién pasado fue el día de la verdad.
Ese domingo veríamos si toda la preparación que realizamos para
El running; es un deporte que no está vedado para los adultos mayores, esa excusa de que estamos viejos para iniciarse en este deporte, es una "chiva" (es lo que me decían mis nietos el año pasado), después de muchas insistencias por parte de ellos, es que terminé aceptando el desafío.
Empecé en septiembre del año pasado, con un peso de 103 kilos, 56 años y entrenando día por medio en una distancia al inicio de 5 kms el primer mes y terminando muy cansado físicamente pero feliz. Mi capacidad aeróbica, era otro de los grandes problemas pero todo esto, al segundo mes desapareció. Y empecé a trotar 10 k. diario y los fines de semana una distancia de 24 k hacia el Cajón del Maipo.
Conocí a buenas personas de mi edad y a otros más jóvenes, con los cuales hicimos un gran grupo que nos juntábamos todos los sábados y domingos. Y lo más importante, empecé a participar en todas las corridas del verano: Roto Chileno, Peñaflor, Quilín y otras, todo como preparación para el gran día.
También debo de confesar, que en muchas oportunidades estuve a punto de tirar la esponja; eso de levantarse temprano todos los días, esquivar a los auto, a los buses amarillos y en especial a los perros y a su "caca", ya me tenía cansado. Pero cuando llegaba a casa y pasaba la información de mi entrenamiento (distancia, terreno, tiempo, cintura) a mi planilla Excel y leía mis comentarios de los días anteriores, me indicaban que iba por el camino correcto y volvía el entusiasmo nuevamente.
La preparación durante 6 meses fue una gran experiencia; me demostró que si deseamos lograr una meta y nos preparamos inteligentemente, podemos lograrla. Y la excusa de que estamos viejos y enfermos; con los entrenamientos se desvanecen y volvemos a estar en forma, a sentirnos física y mentalmente muy bien.
Y este domingo 6 de abril debía responder a este gran desafío. Me levanté a las 5 de la mañana, realicé mis ejercicios de costumbre y me preparé un desayuno para aguantar las 2 horas de esfuerzo físico y mental. Participé con 82 kilos y 57 años. Realmente debo confesar que estaba muy asustado al inicio de la maratón. ¿Podré terminar? ¿Y si me caigo nuevamente? Ya había sufrido este año, dos caídas que me tuvieron muy adolorido por varios días, el temor era grande.
Planifiqué la corrida de una forma muy sencilla: mantener mi ritmo acostumbrado, no correr en una forma más rápida para lograr buen tiempo (a mi edad, solo buscamos hacer kilometraje o sea terminar el recorrido predeterminado) y en las subidas no esforzarme pero al llegar a
Ayer martes, volví a los entrenamientos, volví a los 10 k diarios y además, bajé el tiempo acostumbrado. Esto del running, es un vicio muy difícil de dejar.
















Fondistas mayores
Alberto: Interesante tu comentario. Nunca está de más que un cultor de esta especialidad cuente su experiencia y deje la invitación a sumarse a esta sana y recreativa actividad. En lo personal, la verdad es que vengo de vuelta. Empecé en el fondismo hace más de 30 años y los 61 que tengo ahora sigo con una disciplina rigurosa que ya es parte de mi vida cotidiana. En aquellos años entrenaba de noche porque de día era muy posible que me llevaran al manicomio: era impensable un sujeto corriendo sin motivo aparente y sin llegar a ninguna parte. En cambio ahora me da gusto ver como se trota de manera espontánea, sin que sea requisito fundamental una figura atlética ni una edad óptima. En verdad, hemos avanzado un montón es este terreno...
¡Bien, Alberto, sigamos haciendo kilometraje!
Saludos para Enrique.
Que agradable es leer tu comentario, al saber que hay uno más que practica este hermoso deporte. Tienes toda la razón, aún nos tratan como locos al vernos trotar por las calles temprano en la mañana o al atardecer. Nada cambia todo sigue igual, pero existe algo que nos reconforta: es que lo disfrutamos y somos felices.
Un saludo Enrique.-