
Subo a un bus con franjas verdes. Voy hacia el centro. Llegamos al próximo paradero y sube mucha gente. Varios por las puertas traseras. Unos pasan bajo el torniquete. Otros sobre el torniquete. Pocos dicen "permiso" y se cuelan igual. 5 se quedan al lado del chofer y no marcan su tarjeta Bip. y ¡Oh! ¡Algunos validan su pasaje!
Mas adelante, sube un señor, le abren la puerta trasera, porque lleva una rueda de automóvil. Viaja gratis y con un tremendo bulto que obstaculiza a quienes deseen descender.
Se varía el grupo con el ingreso de un vendedor de helados, un cantante, un músico con un equipo amplificador, un vendedor de lápices, un cuentero que le veo y escucho hace años diciendo que tuvo una operación, que no puede trabajar, que le da verguenza pedir. Sé que baja cerca del Hospital Barros Luco. Compra una bebida, "Las ultimas noticias" y toma otro bus para regresar a casa terminando su jornada de mentiras hasta el día siguiente.
Se asoma un lanza, mira el bus demasiado lleno, no sube. A lo mejor piensa que le pueden robar.
Una señora se cuela como con 4 niños. Le ceden el asiento. A medida que los pasajeros van descendiendo, todos los niños ocupan un espacio para adulto. Un pasajero paga y entra. Es anciano y discapacitado. Queda al lado de la señora que pasó gratis. Ella, no hace amago de tomar en brazos a uno de los niños. Y mira molesta al anciano que debería estar sentado.
En los buses sin torniquetes, hay otros personajes: La persona bien vestida que acerca la Bip al validador. Todas las veces suena la alarma y se enciende la luz roja. Pone cara de ¡Que contratiempo mas inesperado! Y entra raudamente hasta encontrar donde sentarse.
En tiempos de clases, cursos completos de estudiantes dicen "con permiso" y pasan en manada. La última vez ni siquiera agradecían al descender.
Y llego al centro. me bajo recordando las antiguas micros en que uno no debía ser acróbata para poder acomodarse. Todos los asientos iban al mismo nivel. Además, si se entraba por la puerta trasera, se podía enviar el dinero a través de una cadena de pasajeros solidarios y recibir el pasaje y el vuelto en un ratito más...
















Somos lo que somos
Me da mucha rabia cuando veo este tipo de actitudes que describes: robos, aprocevhamientos, faltas de solidaridad. Es como para deprimirse por la sociedad en la que vivimos.
Pero también hay gente honesta y gentil que da esperanza a este sistema....personas que generalmente son las que pagan el pato.
A mi me ha pasado eso de subirme a la micro y que la tarjeta falle o bien que yo creía que tenia dinero, pero la tarjeta no estaba cargada. En esta situación he sentido tanta verguenza que simplemente me he bajado de la micro, ante la mirada estupefacta de los pasajeros. Y fue bien fome pues había esperado la micro como 20 minutos, y tendría que caminar otros 20 minutos más para cargar la BIP, y esperar otros 20 minutos más para volver a tomar la micro.
Lamentablemente un sistema de transporte que funciona basado en la honestidad de las personas dificilmente tendrá éxito a corto plazo, al menos en nuestro pais. Antes tendría que cambiar la sociedad completa. Y tampoco hay financiamiento para pagarle a cientos de miles de inspectores que harían falta para frenar a todos los colados.
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Pachi Vargas