Caldillo de Vieja

Enviado por Jota el 15/02/2008 a las 17:21
Jota
caldillo de viejas Las viejas, aunque feas, rugosas y duras, son de lo mejor para hacer un buen caldillo. Partimos a comprar viejas a la caleta de Caldera, las encontramos rubias… viejas gringas nos dijeron. Eran dos, una más chica que la otra, pero igual de feas.

Trozadas las viejas, cabezas aparte, partió el caldillo, y aquí va la receta, para los amigos que estando en la costa, se puedan hacer de un buen par de viejas gordas.

Lo primero es antes, así que teniendo las viejas, hacemos el caldo de base, o fumet, como le llaman los que más saben.

Primera parte: el Fumet.

Que las cabezas y cueros de las viejas vayan a parar a una olla.

Pongan también dos cebollas, de mano que le dicen, cada una en cuatro cuartos. Agregarle un par de dientes de ajo, esos que espantan vampiros, un atado de perejil, una taza de vino blanco, del bueno, Sauvignon Blanc, el mismo que luego terminarán de tomar.

Va el limón y sal, ojalá sal de mar, de ese que tranquilos nos baña, que sea un puñado interesante, como una prima que yo tenía. Cubrir con agua y hervir, a fuego lento como el de la Rossana… no más de una hora. Espumar. Segunda parte: el sofrito.

En la olla donde se va a cocinar, con un tercio de taza de buen aceite de oliva, sin perder el horizonte, se pone dos cebollas mano, cortadas pluma, agréguenle un par de dientes de ajo picado fino, una taza de salsa de tomate casera (no de tarro! Que las viejas se ofenden). El camino fácil, si no tienen una tía salsera, es ponerle cuatro tomates bien maduros, cortados en cascos y perfectamente pelados y despepados. Pónganle sal y a sofreir hasta que la cebolla esté blandengue, como el tío Rogelio y el cocido sabroso, con media taza del caldo que previamente cocinaron, que debe haber quedado enjundioso, para revivir a mi tía Pascuala.

Tercera parte y final: armado y servido del bendito caldillo de vieja.

Los comensales a la mesa, miren que el caldillo de vieja nunca espera, sino al revés, la gente bien gente y sentada, está a la espera.

El cocinero o cocinera, agreguen el resto del caldo a la olla, las presas trozadas de la vieja a hervir 5 a 7 minutos, apague el fuego y agregue un tarro chico de crema Nestlé, del mismo que se pone a las papayas.

Servir, comer y arrancar, que la enjundia criaturera no se dejará esperar… aunque después de tomármela lo único que quería es pegar la pestaña… serán los años?

Agradecimientos especiales a mi Claudia, que no me deja entrar a la cocina y a mi padre Ángel, que sabe mucho… mucho.

salud

 

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¡¡ Excelente tu receta !!, y además me sonreí, al leerlo con el jugo de palabras que tiene.

Enviado por el 19/02/2008 a las 15:19
Carlos  Fernandois Olivares
Jota: que bueno que te incorpores a estas páginas, y sobre todo dando recetas, que ya estaré probando (sólo me falta la vieja), esta muy bien redactado y se entiende para un cocinero que no tiene idea de cocina, como yo. Gracias.

No hay primera sin segunda

Enviado por el 20/02/2008 a las 8:41
Jota

Gracias por tu estímulo, me da cuerda para compartir otra experiencia con la vieja...

Me gustó tanto la vieja que partí a la pescadería y el dueño me comentó que la vieja era excelente para hacerla asada, en general los pescados de roca. Y tenía mucha razón. Me lleve una vieja de 4 kilos, abierta de par en par con el cuero por detrás, sin cabeza. "Libro" le dicen algunos... libro con lomo de cuero.

La tiré a la parrilla a fuego lento (era la parrilla del tío Armando, que tenía dos alturas... en la baja se hacían los chorizos, las prietas y el costillar, en la parte alta, la vieja de espalda...), 45 minutos aprox. Durante el proceso, le puse un adobo de mantequilla, limón, sal y ajo, que se mantenía licuado a "la calor" del asado de vieja, lo hice con pincel, aunque algunos prefieren la matita de verduras (apio y otras vainas).

Quedó expectacular como nunca había comido un pez a la parrilla y sin mayor esfuerzo. Eso sí que la espera fue larga, así que nos bajamos dos botellas de Pinot Noir heladito, vino suave y novedoso, ideal para esperar que la vieja se termine de cocinar...

saludos,

J 

 

 

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"Aquí hay de dos sopas, y de una ya no queda"


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