No es amor, mucho menos aventura,
sólo un grato incipiente sentimiento.
No deseo por él sentir tormento
como ya padecí, sino ventura.
Puede, incluso, llegar a ser locura
aunque cuerdo y tranquilo yo me siento.
O, quizás, ser acaso sólo un viento
que resopla mas cesa con premura.
Como fuere, a su imperio estoy suscrito.
Es banal combatir porque, querida,
enfrentarme a su envite es inaudito
y no hay nada que hacer, poco que impida
que el Destino se cumpla si está escrito
en los días que resten de mi vida.















COMENTARIOS
hace 6 días
hace 6 días
hace una semana