
LA AUTORIDAD Y AUTORITARISMO EN LA FAMILIA.
Psic. José Manuel Bezanilla, Psic. Ma. Amparo Miranda.
Este es un tema que aunque puede parecer trillad, es muy actual, especialmente el las condiciones sociales a las que nos enfrentamos, y especialmente ante la crisis de la institución familiar de los tiempos presentes.
El tema de la autoridad y el poder al interior de la familia, se encuentra íntimamente ligado al de la función educativa de los padres, ya que estos son los primeros y permanentes educadores de si mismos, de sus parejas y de sus hijos; y para el ejercicio de cualquier tarea educativa, es fundamental que se tenga autoridad.
La línea entre la autoridad y el autoritarismo es muy delgada, la primera es fundamental para el ejercicio de la paternidad, mientras que la segunda es el reflejo de las carencias y temores de quien lo ejerce.
La autoridad se orienta hacia el servicio del otro, donde se utiliza el poder que esta confiere para mejorar las condiciones de la familia como unidad y de cada uno de los miembros que la conforman; mientras que el autoritarismo, se enfoca en el uso del poder para dominar al otro sin un sentido de dirección o trascendencia, donde se deshumaniza al sujeto y se le coloca como objeto de satisfacción del otro.
El ejercicio sano de la autoridad, siempre es firme, y el que la ejerce no teme sus consecuencias, ya que esta siempre se fundamenta en el prestigio personal que se sostiene en los propios actos y actitudes cotidianas. La autoridad procura siempre ser racional y flexible, adaptándose siempre a las circunstancias sin perder el rumbo ni el sentido; mientras que el autoritarismo, siempre es dubitativo, el que lo ejerce se encuentra permanentemente asustado de perder el poder, por lo que requiere que el otro se encuentre sometido; se fundamenta en la fuerza y el dogmatismo, donde el que lo ejerce no tolera el dialogo ni el cuestionamiento, ya que no cuenta con la integridad moral para la fundamentación de sus actos.
Los padres que hacen un ejercicio sano de la autoridad, pretenden desarrollar habilidades de pensamiento crítico, evitando a toda costa el dogmatismo, y si en cambio las posiciones firmes y fundamentadas en una claridad personal, pretenden que al interior de la familia existan canales de comunicación verbal, física y emocional claros, en los que se trasmiten mensajes sencillos, congruentes y consistente; se orientan en la construcción de sistemas de normas que fomenten la congruencia y la contención emocional, sirviendo como sostén en situaciones de crisis y confusión.
Los padres que hacen uso del autoritarismo, de forma consciente o inconsciente, fomentan la ignorancia en sus hijos, ya que al no tolerar ni fomentar el dialogo crítico, les envían el mensaje de que la única forma de educar y ser educado es por medio del sometimiento físico o emocional; estos padres son muy influenciables y confusos, generando hijos que generalmente son pasivo-dependientes al medio, ya que éstos e encuentran permanentemente a la expectativa monitoreando el estado emocional de los padres para alinearse con este para no ser castigados o reprendidos; las acciones que emprenden son generalmente confusas, ya que por lo general obedecen a impulsos repentinos y no a un sentido de dirección o sentido personal o familiar; por lo general en familias autoritarias los canales de comunicación son verticales, dando primacía a los contenidos verbales, generando personas con una enorme pobreza interior, ya que se suprimen la formas de expresión no verbal y emocional, que proporcionan gran creatividad y riqueza a las vivencias cotidianas; generalmente no hay sistemas de normas, y si los hay son confusos e inconsistentes, lo que sumerge a la familia en un permanente estado de incertidumbre que imprime importantes dosis de estrés y ansiedad a cada uno de sus miembros.
En conclusión podemos mencionar que para el adecuado desarrollo de los miembros de la familia es fundamental que se revise con mucho cuidado ¿si en la familia se ejerce la autoridad o el autoritarismo?, ya que de eso depende el sano desarrollo bio-psico-social de cada uno de los miembros de ésta.
REFERENCIAS:
LA AUTORIDAD COMO UN SERVICIO EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS; Oliveros, F. Otero, Autonomía y autoridad en la familia, Editorial Minos, México, 2001, pp. 43-66.















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