“Yo El Ego”, (autobiografía egoautoautorizada por mi mismo de YO MISMO)
Capítulo IV
- Las mil y una caras de Yoelgo
Prosiguiendo con la orientación didáctica que me he empañado para que Uds. me conozcan desde una dimensión integrada, corresponde que a continuación, mis fieles lectoras(es) escojan una imagen que me haga justicia para insertarla en la primera página del álbum.
Elegir la imagen apropiada no es tarea fácil, ya que por un lado Yoelego tengo mil y una caras, y por otra es recomendable abstenerse de tomar decisiones precipitadas (ya saben como el apresuramiento en temas de inauguraciones, nombramiento de directores de reparticiones públicas y autoridades gubernamentales, puesta en marcha de planes de transporte, etc. ha dejado un reguero de bochornos).
Sucede algo muy equívoco que es preciso corregir de raíz. Mis admiradores creen hacerme un gran favor cuando, a partir de creerse dueños de la verdad y la sabiduría suprema, ellos no necesitan investigar, estudiar, meditar y luego resolver. Eso de darles muchas vueltas al asunto es de torpes y mediocres sin autoestima. He ahí el error, un buen ególatra, (aunque no lo sea en lo absoluto) debe vender una impecable imagen de ponderación, profundidad y buen criterio. De esta manera cuando dilata, posterga y pospone ad infinitum, impresiona por su moderación (ej. tomar una decisión para la norma de la TV digital, planificar el futuro energético, bajar los impuestos a las bencinas, suprimir el aporte del 7% para salud que pagan los pensionados, etc.) y para cuando al final de los tiempos sale humo blanco, ya nadie se beneficia, ni se perjudica (los pensionados se murieron, la clase media pierde el tonto sueño del autito, la TV por cable ya armó su negocio, y todos se convencen que el racionamiento eléctrico es un aporte a la armonía familiar (porque ojos que no ven, corazones que no sienten), el crecimiento demográfico y el éxito de la campaña de la píldora del día después. El ego se salva de la crítica malsana de los agoreros del fracaso. Hemos crecido como sociedad, se ha demostrado que somos un pueblo inteligente que avanza a un futuro promisorio.
A modo de tener un marco de referencia para descubrir la imagen del ego, sugiero cuatro fuentes de búsqueda:
1) En el mundo de la mitología (Ej. El Vellocino de Oro, Narciso, Edipo (a pesar de su complejo), Medea, Cronos, el Minotauro, Las Pelolais, los Pokemones, etc.)
2) En la historia de personajes insignes, incluidos algunos héroes (Ej. Julio César, Aníbal, Napoleón, Atila, Nerón, el Rey Sol, Calígula, Cleopatra, etc.
3) Entre los personajes de ficción (Mc Pato, el Chupacabras, Superman, Agregados Culturales (algunos, para que nadie se ofenda), Concejales (no todos para ser ecuánimes), Pepe Cortisona, etc. y
4) Su propio archivo de fotos de parientes exóticos, amigos apitutados, cercanos o lejanos conductores de la TV, conocidos del mundo de la farándula, vecinos que siempre lucen el último modelo de carro (no dicen auto, para que los crean formateados en el hemisferio norte), candidatos (candidato viene “cándido”) a cualquier cosa, voceros de lo que es políticamente correcto creer, saber y contar, tutores de artes marciales y necesidades emergentes , deportistas en su imaginación consagrados, bufones del circo del vida, etc.
(continuará...)
















¡¡Que alegría !! el leer este artículo.