Yo El Ego - Capítulo II

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 22/01/2008 a las 20:53
Willi Kaufmann Cabiol
Flores 1

"Yo El Ego”, (autobiografía egoautoautorizada por mi mismo de YO MISMO) 

Capítulo II – El Ego... ¿Masculino o femenino?

En el capítulo anterior les conté sobre mi origen intergaláctico, en éste, quisiera despejar dudas sobre mi género. El problema es como hacerlo sin herir ningún ego (ni siquiera el mío). Si afirmo que Yoelego soy masculino estaría haciéndome eco del machismo ancestral que mayoritariamente imprega la cultura universal y que coronó al hombre como el ser superior y dominante de la especie. Si me inclino por definirlo como femenino, estaría alentando el feminismo extremo que para oponerse al machismo, paradójicamente busca identificarse con el opuesto que quiere destronar.

Solución ideal cada vez que se presenta este dilema es recurrir a la “madre” naturaleza, que siempre es como un “padre” para todas las criaturas. Allí nos encontramos por ejemplo con el pavo real ostentando envanecido el despliegue de su monumental cola para llamar la atención...¿de quién?. Ud. ya lo sabe, toda su parafernalia tiene un sólo objetivo: conquistar el tierno corazón de su pavita enamorada. El hombre, con mucho menos recursos naturales propios que el pavo, sigue al pie de la letra esta sabia lección pavina y despliega el más hermoso y colorido ramo de flores que pueda comprar (obviamente recurriendo al mercantilismo, su primera y última idea). El ego de la fémina que recibe tan significativo obsequio se eleva a la altura de las nubes y queda así por lo menos al mismo nivel del ego del seductor galán. ¿Quién salió ganando con todo esto? –"Yoelego" por supuesto y la cadena productiva-comercial que nace con el humilde campesino que cultiva las flores, por las cuales recibe cuatro chauchas, sigue con el mayorista que abastece las florerías, que algo más agarra y el o la florista que pega el palo fuerte y además retroalimenta su propio ego. El o ella, florista al fin, sentirá que lo suyo no es un negocio, sino que un puente dorado que permite contribuir al triunfo el amor y la reproducción de la especie.

¿Cabe entonces cuestionarnos, por qué decimos El Ego o no La Ega? ¿Sólo problema de machismo?. “Si y no”, es siempre para todo la única respuesta correcta. Compruébelo Ud. mismo: pregúntese: ¿es “si y no”, la única respuesta correcta?. Respóndase: “si y no”. No tiene como equivocarse y si no me cree y le quedan muchas dudas (lo que para el bien de su ego personal, no se lo aconsejo, las dudas representan baja autoestima e inseguridad) no deje de seguir leyendo los capítulos siguientes de este apasionante ensayo, no para confirmar sus certezas, sino que para la gloria y el resplandor de su pedestal de sapiencia.

 

 

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Nueva faceta

Enviado por el 23/01/2008 a las 12:10
Nancy  Villegas  Herrera

Willi: Qué bién, nos estás entregando esta cualidad tuya de escribir en forma tan amena y cautivadora. Interesante extrapolación al Big-Bang, como una forma de explicar los orígenes de Yoelego. Me dejaste muy conforme con eso de que "la madre naturaleza a la vez es un padre para las criaturas", mi ego se acrecentó. Quedo a la espera de los capítulos que siquen con mucha curiosidad ya que el leerlos constituyen una instancia de alegría. Saludos.

Muy

Enviado por Carlos Duarte el 23/01/2008 a las 12:42
Carlos Duarte

Muy instructivo e interesante punto de vista. Recuerdo haber hablado acerca del género de las almas con un muy buen amigo jesuita español, y él, con la sabiduría que les es propia, me dijo que no me preocupara de eso, que cuando muriera me cortarían las 2+1 que me cuelgan y me pegarían alitas en la espalda para planear entre las nubes. Lo que realmente me debería preocupar es que las alitas fueran de palomitas blancas y no de murcielaguitos negros.

Asi que, resumen del capítulo 2: Elego tendrá alitas y ningún colgandijo. Esperamos el 3!!!


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