Soy marinero, me gusta el mar... ¿Alguien recuerda ese Vals?
Cuando me tocó cumplir con el Servicio Militar, yo era estudiante de medicina, y me inscribí en la Escuela Naval, junto con mis compañeros Lehmann y Lomnitz.
Los 3 fuimos llamados y, después de una semana de instrucción militar, se nos ofreció a los la posibilidad de licenciarnos, anticipadamente, por exceso de contingente.
Yo acepté la oferta, y me convertí en grumete ® de la Armada.
Mis 2 compañeros se quedaron, y terminaron siendo médicos de la institución.
Creo que uno de ellos, además siguió la carrera ejecutiva naval.
A mediados de los 60, la Metalúrgica Milled, que quebró en el gobierno de Lagos, como consecuencia de la Ley Bustos (en otro artículo les contaré porqué digo esto) abrió una Sucursal en Valparaíso, en la calle Pedro Montt, a metros de la Plaza Victoria, y me trasladó al puerto, con una citroneta 0 Km a cargo.
Arrendé una casa en Reñaca, de 4 dormitorios, (Abril a Diciembre) amoblada, incluso con vajilla y ropa de cama por un monto ridículo, a valor actual debe equivaler a $ 100.000.-
¿A qué se debía tan ridícula renta?
Los dueños vivían en Santiago, era segunda vivienda, destinada al veraneo de la familia, y teniéndomo a mí como arrendatario, se ahorraban el sueldo de un "cuidador".
Fue determinante para obtener esa ganga que don Carlos Abraham Milled, mi empleador y padre de mi compañero Arkel, hoy médico cirujano jubilado, certificara que yo era una persona seria, honorable, responsable y solvente (en jerga bancaria, 1 al 4).
A pesar de que mi empleo era bastante rasca, vendedor de insignias, y no me otorgaba ningún status relevante en el medio local, la citroneta y la casa en Reñaca me abrieron inmediatamente las puertas a una intensa vida social, especialmente femenina, y eran habituales la fiestas y asados de fin de semana, donde invitaba a veces a algunos familiares.
El año 1967 me contrataron como ayudante del Contador, don Reinaldo Coddou Geerdts, en el Consejo General del Colegio Mèdico de Chile, en Santiago, y me quedé añorando mi vida porteña.
Esta experiencia me marcó y fue determinante, casi tanto como las franquicias ZOFRI, para que me trasladara a Iquique en Febrero de 1977, pues añoraba volver a vivir en una ciudad con mar.
Parece que el gusto por el mar está en los genes, pues mi hijo Carlos Iván, arquitecto, se radicó en Valparaíso, en sociedad con Carlos Urquiza, en el Cerro Alegre, dedicado a recuperación del patrimonio arquitectónico del puerto y, además de varias proyectos exitosos, ya realizados, y otros en curso, decidió hacer una remodelación patrimonial para sí mismo, la BLAUHAUS, donde pasamos este año nuevo.
Entre 1997 y 2002, mi hija Keka se vino a Viña, a estudiar Diseño de Ambientes, en el DUOC, y mi ex patrón, ahora en su rol de dueño de la INMOBILIARIA MILLED, me contrató como Auditor Interno de la inmobiliaria, con una jornada de 2 horas diarias, un sueldo de K$ 300.- (bastante más reguleque que el de la Directora de la JUNJI, pero eran solo 2 horas) y puso un departamento, de 3 dormitorios, a mi disposción, sin pago de arriendo (solo los gastos comunes).
Ello permitió, no solo que acompañara a mi hija, y volviera a ser porteño, sino que, por la exigüidad de mi jornada laboral, tuviera tiempo de sobra para escribir una columna semanal en el Ex Diario Expreso de Viña del Mar, bajo el seudónimo de CICERÓN, y participar activamente en la Asamblea José Francisco Vergara, del PRSD, donde fui agregado (fuera de cupo cupo, y por unanimidad) a la Mesa Directiva como “Director de Comunicaciones”.
En una de mis CATILINARIAS en El Expreso: EL ESTADO TIENE RAZONES QUE LA RAZÓN NO COMPRENDE, parodiando el “le coeur à ces raisons que la raison ne connais point”, critiqué duramente al, hasta entonces mi amigo, Ricardo Lagos Escobar, por haber recibido en la moneda, de uniforme, a uno de los procesados por el asesinato de Tucapel Jiménez, repudiando, de yapa, a mi querido amigo, correligionario y hermano Anselmo Sule Candia(QEPD), Presidente del partido, por no haber protestado.
Anselmo no se enojó, pese a que saque un voto unánime de repudio en su contra, en la Asamblea del PR de Viña, pero mi Ex amigo, el Presidente Richard Lakes nunca más me dio una audiencia ni me contestó un Emilio, durante el resto de su gobierno, pese a que se lo solicité, personalmente, en una de sus visitas a Alto Hospicio.
Me tocó participar activamente en la campaña en que elegimos Alcalde de Viña del Mar a mi correligionario el Dr. Jorge Kaplán (QEPD), y representar al PRSD en el comando de la candidatura a Senador por la V Costa de mi correligionario Nelson Ávila y a Diputado por Viña del Mar y Concón de Rodrigo González, ambos electos.
El Acto de celebración del triunfo, en la Plaza de Viña, se clausuró con una décima de este escribidor, que todavía recuerdo:
Brindo dijo un Radical,
amigo de sus amigos
porque ganó don Rodrigo,
en los cerros y en el plan.
También hay que celebrar
en esta ciudad hermosa,
donde faltan tantas cosas,
que el voto tuvo valor.
Con Ávila, Senador,
se va a componer la cosa.
Nelson todavía no había vuelto al redil del PR, como "yerno pródigo" (está casado con Margarita Silva, hija del Maestro Enrique Silva Cimma) y militaba en ese Bar de las Galaxias llamado PPD.
Después de estas disgreciones les voy a contar el porqué del título de este Post:
BRINDO POR VALPARAÍSO
El Alcalde Cornejo, en uno de los años nuevos, me parece que el primero de su gestión, invitó a los 2 Richard Lakes, a Michelle, y otra serie de próceres de la Concerta, entre los cuales Cicerone no estaba incluido.
En dicho evento EL anfitrión nombró, a todos los invitados, Embajadores de Valparaíso y les impuso la obligación de que siempre, en cualquier evento oficial futuro, el primer brindis debiera ser BRINDO POR VALPARAÍSO, a lo que TODOS se comprometieron.
A mí no me nombraron Embajador, pero me considero Cónsul Honorario de Pancho y estoy acostumbrado a sacar la cara por los compromisos de la Concertación, muchos de ellos más importantes que el brindis de marras, y ante el riesgo de que sea una promesa más incumplida, asumo la obligación de decir, en toda ocasión que lo amerite BRINDO POR VALPARAÍSO, y el año nuevo en el mar, evidentemente, lo amerita.
Anoche mi hermano Ricardo, mi hijo Carlos Iván, mi señora, una pequeña parte de mi millón de amigos y los invitados de Carloncho a la BLAUHAUS, en el Cerro Playa Ancha, BRINDAMOS POR VALPARAÍSO.
Sigamos con el título del Post
LO BUENO
Que esta tradición porteña, ya consolidada (también debiera considerarse patrimonio de la humanidad) se ha extendido a todas las comunas del litoral, lo que ha aumentado el turismo, y la calidad de los fuegos fue, como siempre, impresionante.
LO MALO
Los tacos.
Para viajar, desde Viña hasta Playa Ancha, tuvimos que hacer como que íbamos a Santiago, hasta llegar al Camino La Pólvora, pues si nos íbamos por la costa nos habríamos demorado como 3 horas.
La delincuencia: Muchos lanzas y escaperos.
La ley de feriado irrenunciable del 1º de Enero que impidiò atender como la gente a los turistas que vinieron atraidos por el espectáculo.
Las intenciones de los parlamentarios, por muy buenas que sean, traen este tipo de resultados.
El comercio debería estar autorizado para abrir todos los días del año y en el horario que se les frunza (en Buenos Aires hay cafés y librerías abiertas 24 horas diarias).
Una defensa inteligente de los trabajadores debiera limitarse a velar porque se cumplan las jornadas de trabajo contratadas y se peguen las horas extraordinarias.
No debieran existir FERIADOS IRRENUNCIABLES.
Nadie debiera ser obligado a trabajar en dichas fechas, pero los trabajadores debieran tener derecho a opción, con un estipendio adecuado.
Si no quieren trabajar, se puede contratar trabajadores temporales.
Hay muchos chilenos(as) cesantes a los que les vendría muy bien un trabajo y un ingreso (aunque sea ocasional).
LO FEO
Los curados.
Me quedé dormido en la BLAUHAUS y mi familia no quiso despertarme cuando volvieron a Viña, así que me, cuando desperté, me vine en liebre.
En la calle Errázuriz había un “curadito” obstruyendo el tránsito, y se negaba a subir a la vereda, al que el chofer, lógicamente, no podía atropellar.
La situación, que parecía eterna, no tenía solución mientras no llegara un carabinero.
A los 4 minutos, decidí bajarme, le ofrecí, creativamente K$ 500.- desde la vereda, lo que aceptó.
El curadito, con la moneda en la mano, se fue a tomar otra caña, y pudimos continuar viaje.
Feliz Año Nuevo, Happy New Year.
Lena me enseñó a decirlo, también, en alemán, pero no sé como se escribe.
Salud por Valparaíso.
CICERONE















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