Desde hace unos días se venía rumoreando sobre este resultado a lo largo de toda Internet, desatándose todo tipo de especulaciones. No hay hombrecitos verdes, ni marcianitos, ni bacterias en Titán (como alguno había difundido), así que la inmensa mayoría de la gente se habrá sentido defraudada. Pero el resultado, si se confirma, es simplemente fabuloso, fantástico. Pese a tratarse de microorganismos terrestres la definición de vida se ha ampliado a una química totalmente novedosa.
La vida tal y como la conocíamos hasta hoy mismo estaba basada en carbono, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno y fósforo. El ADN, los fosfolípidos de la pared celular, los aminoácidos de forman las proteínas… Todas esas moléculas se fabrican con esos elementos y ninguno más. Bueno, a veces se utiliza el azufre y otros elementos en muy pequeñas cantidades.
Es verdad que se pueden usar otros elementos químicos en grandes cantidades, pero no son elementos usados de manera estructural para construir la propia célula o el material genético, sino que se usan solamente en procesos metabólicos como la respiración. Así por ejemplo, hay bacterias que viven de oxidar el hierro, pero no hay ADN hecho de hierro. Recientemente se ha descubierto, en otro ejemplo más, que hace un millón de años ciertas bacterias de la cueva de El Soplao formaban estromatolitos oxidando el manganeso disuelto en el agua.
Uno de los elementos estructurales de la lista anterior es especialmente importante: el fósforo. Moléculas como el ADN o el ATP, que es la “moneda energética” que utiliza la célula, están hechas en gran parte de fósforo. Pero hay otro elemento químicamente muy similar. Justo por debajo de él, en la tabla periódica de los elementos, tenemos el arsénico.
Precisamente, por ser el arsénico un elemento tan parecido compite con el fósforo en la bioquímica celular y es tóxico para la inmensa mayoría de los organismos. Alguno, eso sí, ha conseguido vivir de la oxidación de este elemento.
Pero los exobiólogos habían imaginado otro tipo de vida en otros planetas, una vida en la que en lugar de fósforo se usase arsénico. Para esos seres el fósforo sería un tóxico. Según estas especulaciones la vida en un planeta pobre en fósforo se habría decantado por el arsénico. Al fin y al cabo, el fósforo tampoco es un elemento tan abundante en la corteza terrestre y en el ciclo biológico del fósforo es muy lento porque incluso está implicada la tectónica de placas.
También se había especulado con que hubiera una vida paralela en la propia Tierra, una biología en la sombra, quizás formada por exomicrobios, que estuviera basada en el arsénico.
Así estaban las cosas hasta el día de hoy, cuando en una conferencia de prensa organizada en la NASA unos científicos han afirmado haber conseguido microorganismos que usan arsénico estructuralmente, de tal modo que su ADN y las moléculas de lípidos de las membranas están hechas, al menos en parte, de arsénico en lugar de fósforo.
Estos investigadores se fijaron en Mono Lake (California), un lago salino con altos contenidos de arsénico, para buscar microorganismos interesantes.
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Allí encontraron unas bacterias (la gammaproteobacteria GFAJ-1) que cultivaron en el laboratorio en condiciones especiales. Fueron reemplazando los nutrientes basados en fósforo e incrementando equivalentes basados en arsénico hasta que sólo añadían arsénico. Estas bacterias siguieron creciendo y multiplicándose después de un año.
Las pruebas de espectrometría de rayos X, isotópicas y espectrometría de masas indican que el arsénico fue incorporado estructuralmente en esas bacterias.
Sin embargo, a otros investigadores les parece tan increíble, que ponen en duda este resultado.
Este hallazgo tiene un impacto en exobiología porque la vida tal y como la conocemos puede estar basada perfectamente tanto en el fósforo como en el arsénico. Quizás haya organismos basados en arsénico en otros planetas. Si pudiéramos viajar allí no podríamos comer nada, so pena de envenenarnos. Puede que quizás en Europa, Encelado, Titán o Marte haya este tipo de microorganismos.
Lo que no está claro es cómo esta bacteria consiguió esta capacidad. Quizás evolucionó en un ambiente rico en arsénico y luego emigró a ambientes en donde el fósforo era más abundante. O quizás esta capacidad es una reliquia de una bioquímica primordial que fue suplantada más tarde por el fósforo al ser éste más abundante.
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La NASA, los alienígenas y Wikileaks
Con cuatro días de anticipación y buenas dosis de misterio, la NASA anunció a principios de semana algún tipo de descubrimiento importante relacionado con algo alienígena. No adelantó el descubrimiento de Felisa Wolfe-Simon y sus colegas, pero levantó las máximas expectativas al convocar, a través de su servicio de noticias, una conferencia de prensa sobre "un hallazgo de astrobiología que impactará en la búsqueda de pruebas de vida extraterrestre". Esto, dicho por escrito, desde luego no pasó desapercibido.
La descripción y detalles del hallazgo estaban sujetos a embargo (noticias que se adelantan a los periodistas pero no se pueden divulgar hasta la fecha fijada por la fuente) por parte de la prestigiosa revista científica Science, como es normal en todos sus números de la edición semanal. Con esta condición, solo los medios autorizados pudieron comprobar que el artículo firmado por Wolfe-Simon no contenía ni una palabra o referencia a vida extraterrestre o siquiera su búsqueda.
Pero los rumores de este tipo, una vez puestos en marcha, no se detienen fácilmente y alcanzan enseguida cotas admirables de amplitud y especulación. Así, se ha llegado a decir esta semana que el anuncio de vida extraterrestre por parte de la NASA pretendería desviar la atención mundial volcada en Wikileaks y la filtración de los documentos del Departamento de Estado estadounidense.
La bola de nieve ha ido creciendo hasta tal punto que la misma revista Science -y esto sí que es poco corriente- se ha visto obligada el pasado miércoles a enviar a todos los suscriptores de sus comunicados embargados un mensaje aclarando que "las especulaciones, mayormente erróneas", acerca de estos resultados que se iba a presentar ayer jueves "claramente no se basan en la investigación revisada y evaluada en Science".
La verdad es que ni el artículo científico de cuatro páginas, titulado Una bacteria que puede crecer utilizando arsénico en lugar de fósforo, ni la nota de prensa de Science, ni siquiera el resumen de divulgación para niños que suele hacer la revista en casos relevantes, decían ni una palabra de vida extraterrestre. En la comunidad científica empezó a cundir la curiosidad, pero también el recelo sobre el misterioso hallazgo.
La NASA anunció en 1996 el hallazgo de pruebas de la existencia de vida en Marte identificadas en un meteorito procedente de ese planeta y encontrado en la Tierra. En aquella ocasión presentó el descubrimiento, publicado en Science, el mismísimo director de la NASA, Daniel Goldin (esta vez no estaba anunciado en la rueda de prensa ningún alto cargo de la agencia). Después se cuestionó la interpretación de los datos del meteorito, se reanalizó y finalmente los científicos constataron que no había pruebas concluyentes de vida extraterrestre.
La rueda de prensa fue finalmente moderada en comparación con el sensacional anuncio. Pero la cuestión es si la agencia espacial estadounidense está abusando del que viene el lobo en esto de encontrar rastros de seres vivos en otros mundos.

















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