En la quietud de la noche y esperando que amanezca me pregunto: ¿Dónde está ese héroe anónimo que cambió la historia de un país, que sólo con su dolor o desesperación hizo reaccionar a nuestras autoridades cuando ya, en la bocamina, daban por terminadas las labores de rescate de nuestros 33 mineros?
Cuando interpeló al Ministro de Minería y le exigió entereza, compromiso y esperanza. Es cierto que todas las puertas parecían cerradas y lo lógico era pensar en colocar 33 cruces sobre aquél cerro asesino. Se dijo que sólo un milagro los podría conservar con vida ¿un milagro?, pero qué otra cosa es la vida que un constante milagro, día a día, cuando sale el sol, cuando nace un niño. Luego, todos sabemos la maravillosa historia, aquél villano se transformó en el hombre más querido de las familias mineras.
No lo critico, muy por el contrario, su labor fue bajo todo punto de vista brillante y mostró su faceta humana más profunda al quebrarse frente a los medios de televisión y los familiares, pero mi pregunta es ¿qué hubiera pasado si ese personaje anónimo, tal vez, un ángel protector hubiera callado? Seguramente hoy ya estaríamos visitando 33 animitas.
Ojalá que esto sirva de ejemplo, a todos nosotros, a no callar jamás cuando creemos que personificamos una causa justa. No importa a quién tengamos enfrente, ante Dios todos somos iguales y con una palabra, con una frase, dicha en forma respetuosa pero enérgica, podemos cambiar el mundo.
Dios te bendiga, anónimo héroe.
















¿Y dónde esta?
Luis, no concuerdo con su artículo, el Ministro Golborne no estaba dando por terminada la búsqueda de los mineros, solo les estaba hablando con la verdad de que el rescate se hacia mucho mas difícil.
El se ganó la confianza de las familias justamente por eso, jamás les oculto nada, fue totalmente transparente y humano por eso se quebró pero no se acobardo... No le quitemos meritos a las personas que hicieron posible esta gran hazaña reconocida en el mundo entero.