El Casco Amarillo

Enviado por Gonzalo Figueroa el 07/12/2007 a las 15:15
Gonzalo Figueroa

Recuerdo que cuando tenía como 5 años vinieron a cambiar los postes eléctricos de nuestra población, llamada El Volante, en el cerro Placeres. Se llamaba así porque en un principio era para choferes de micro, pero tuvimos uno solo como vecino, el mejor creo yo, Don Mario.  Volviendo a la historia,  recuerdo que trajeron los postes nuevos, vinieron camiones, trabajadores y todo un revuelo por los trabajos realizados, pero lo mas importante para todo el grupo de niños que ahií vivíamos fue la llegada de un trabajador, el Casco Amarillo, lo llamábamos así porque nunca supimos su nombre, pero fue alguien que todos guardamos en nuestro inconsciente, estoy seguro. 
Recuerdo que desde la primera vez que lo vimos nos causó mucha alegría, sonreía con nosotros, nos hacía bromas, hasta nos traía dulces, porque los trabajos duraron varios dias.   
Hablábamos mucho de él y los esperábamos con ansias, no sólo por los dulces que nos pudiera traer, sino porque era alguien que merecía todo nuestro cariño.  Una mañana asoleada, debe haber sido un sábado, nos despertamos por los gritos que se escuchaban, todos corrían, y mi papá no nos dejó salir a la calle, pero igual supimos que había habido un accidente, mientras un trabajador desconectaba los cables de un antiguo poste, otro excavaba en su base, esto hizo caer el poste con nuestro querido Casco Amarillo amarrado a él.   Lo llevaron al hospital lo más rapido que pudieron, pero no pudieron hacer nada, la tristeza fue enorme porque era nuestro Casco Amarillo, nuestro amigo, quien nos quizo casi sin conocernos.   
Ahora que tengo la oportunidad de escribir, no puedo dejar pasar esta historia. Perdón Casco Amarillo, porque ni siquiera preguntamos por tu nombre, porque nunca buscamos la forma de llevarte una flor, pero estoy seguro que tu recuerdo está en todos nosotros, el Mario, el Pato, el Orlando, el Guile, el Juanito, asi como en el corazón de todos los que tuvieron la oportunidad de conocerte y recibir tu sonrisa cariñosa. 
 
Quisiera dedicar esta historia a aquellos esforzados trabajadores, que trabajan duro para dar una buena vida a sus familias y que son un ejemplo para la sociedad, una sociedad que muchas veces los olvida. Para mí cada uno de ellos es nuestro Casco Amarillo.

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De mi hermano

Enviado por el 20/12/2007 a las 17:20
Gonzalo Figueroa

Gonzalo:

Buena historia, como no me voy a recordar, parece que aun estaba en la 33. La mayoría de los trabajadores era del sur, me parece que el casco amarillo tenia de apellido Valdéz, buena gente esforzada y trabajadora, ahora que lo recuerdo tenía mi respeto.

Había otro, este tenía un casco azul y creo que así le decíamos, el fue quien estaba picando la base del poste y fue a tomar agua, cuando el casco amarrillo cortaba el ultimo cable, el que le sostenía la vida.

Atentamente.

Guillermo Figueroa 







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