Manos que parecen alas de mariposa en precario equilibrio, entre ellas, las más expertas hacen con los pintorescos naipes, dibujos en el aire de mágica factura. Los hay españoles, ingleses, naipes de juego, de casinos voraces, de noches de apuestas, de tardes de estío y somnolencia. También existen los otros que desnudan al futuro, lo predicen, y lo producen. Son las cartas del Tarot de misterioso origen, de leyendas y mitos ancentrales. Su vieja textura, sus metafóricos dibujos pueden ser de esperanza, viva fragancia o de dolor y alarmante temor. Y nosotros observando expectantes a la rueda de la fortuna en su eterno girar, entre toda la baraja, anhelantes descubrir queremos tan solo una carta, la única carta que nuestro destino podría clavar. En el horizonte distante la luz del azar en el mar se apaga y en el eterno presente a nuestros pies el cofre se ofrece. Fielmente la noche siempre nos alcanza y en urgente premura al sueño entregarnos invita segura. Lúcido encuentro o arquetípicas imaginerías, en fantásticas visiones de oníricos naipes, en veloces manos del inconsciente infinito se barajan recuerdos, se predicen futuros, se nos señalan senderos. Despertares de miedos se suceden en alternancia sugerente de un mundo más nuestro. Intimidad que nos une a la existencia. Existencia que nos hace más íntima y más humana y más trascendente. Metabolismo del azar, digerido por el tránsito de la vida, transmutado en luz divina por la energía del amor eterno.
















Cartas
Respuesta a Nancy
No temas no creer, tampoco temas creer. Gracias por tus comentarios.