Los norteamericanos siempre tienen términos que nos sorprenden, lo último es “burn –out”, podríamos traducirlo como un estrés máximo, perplejidad, sin saber que hacer, cansancio, agotamiento, ausencia de respuesta.
El mejor ejemplo ha sido y será siendo el movimiento estudiantil, que puso y ha puesto en jaque a las élites chilenas, gobierno, parlamento y al mundo intelectual.
Fenómeno no sólo chileno, sino mundial, España, New York, Colombia, pueblos agrícolas en China, para que citar más lugares. Valga una mención a la zona euro en que los líderes Mercozy trantan de alguna manera, sin saber como, manejar el tema de la crisis del euro.
Las instituciones, en las cuales hemos confiado tanto tiempo desde la revolución francesa con su consecuentemente instauración de la república (Lagos hace siempre referencia a aquello), se han quedado sin respuesta a este nuevo escenario.
Sucumbió el socialismo real con la caída del muro de Berlín, el liberalismo o neoliberalismo tomo la delantera, pero no previó el capitalismo salvaje en que los mercados, las transacciones on line en microsegundos dicta si estás bien o mal.
Moodys, Fitch dictaminan si eres creíble o estás en default. Antes era el Papa desde la plaza de San Pedro que daba las directrices del buen comportamiento, para que seguir.
Ni hablar de los desafíos energéticos, de sobrepoblación, ambientales y educación. Menuda tarea que le queda a las nuevas generaciones.
NO ofrezco soluciones porqué no las tengo. Estamos en la “perplejidad” –“burn –out”.















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